Tu ficha de Google Business Profile, la gran olvidada
Un sábado por la mañana alguien busca «peluquería cerca» desde el móvil. Le salen tres negocios. El primero tiene fotos de este año, horario actualizado y respuestas cariñosas a sus reseñas. El tuyo tiene una foto borrosa de la fachada de hace cinco años y pone que abres los domingos, aunque no es verdad. Esa persona no te conoce. Decide en segundos. Y no te elige. Esto pasa todos los días, y casi siempre por lo mismo: una ficha de Google Business Profile que se creó un día y nunca más se volvió a mirar.
La buena noticia es que arreglarlo no requiere presupuesto ni conocimientos técnicos. Requiere una tarde y un poco de constancia. Vamos por partes.
Qué es tu ficha de Google Business Profile (y por qué importa tanto)
Es el recuadro que aparece cuando alguien busca tu negocio en Google o lo encuentra en Google Maps: nombre, dirección, horario, teléfono, fotos, reseñas y botón para llegar. Antes se llamaba Google My Business, por si te suena más ese nombre.
Lo importante es esto: para mucha gente, esa ficha es tu negocio. Antes de entrar en tu web, antes de mirar tu Instagram, antes de llamarte. Es tu escaparate en la calle más transitada que existe. Y a diferencia de tus redes, aquí no llegan solo los que ya te siguen. Llegan personas que están buscando justo lo que tú ofreces, en ese momento, a pocos minutos de tu puerta.
Por eso duele verla abandonada. No porque quede feo, sino porque es justo el sitio donde se decide si alguien entra o pasa de largo.
Señales de que tu ficha está olvidada
Haz la prueba ahora. Busca el nombre de tu negocio en Google desde el móvil y mira tu ficha como la miraría un desconocido. Si reconoces alguna de estas cosas, toca ponerse:
- El horario no es el real, o no has marcado los festivos ni las vacaciones.
- Las fotos son pocas, antiguas o las ha subido algún cliente y no te representan.
- Hay reseñas sin responder, sobre todo las negativas.
- La categoría principal no describe bien lo que haces.
- No hay descripción, o es una frase genérica que podría ser de cualquier negocio.
- El teléfono o la web llevan a un sitio que ya no existe.
- Ni siquiera recuerdas con qué cuenta de Google la gestionas.
Lo último es más común de lo que parece. Si es tu caso, empieza por ahí: recupera el acceso antes de nada. Sin acceso no puedes cambiar nada, y cualquiera puede sugerir modificaciones en tu ficha.
Cómo poner al día tu ficha de Google Business Profile paso a paso
No hace falta hacerlo todo en un día. Pero si sigues este orden, en una tarde la tendrás irreconocible.
1. Datos básicos sin un solo error
Nombre, dirección, teléfono y web. Tienen que coincidir con lo que pones en tu web y en tus redes. Usa el nombre real de tu negocio, sin añadirle palabras para intentar salir más arriba: Google no lo ve con buenos ojos y queda raro.
2. La categoría principal
Es de lo que más pesa para que Google sepa cuándo enseñarte. Elige la que describa tu actividad principal con la mayor precisión posible. «Tienda de ropa infantil» dice mucho más que «Tienda». Después puedes añadir categorías secundarias para lo demás que haces.
3. Horarios, también los especiales
Nada genera más desconfianza que llegar y encontrarte la persiana bajada cuando Google decía «abierto». Revisa el horario habitual y usa los horarios especiales para festivos, puentes, vacaciones y fechas señaladas. En Navarra, entre fiestas patronales, San Fermín y los festivos locales de cada pueblo, el calendario da para muchos sustos.
4. Una descripción con tu voz
Cuenta qué haces, para quién y qué te hace diferente. Escríbela como hablarías a alguien que entra por primera vez en tu local. Sin listas de palabras clave, sin frases de catálogo. Si te cuesta, piensa en lo que más te dicen tus clientes cuando están contentos y empieza por ahí.
5. Servicios, productos y atributos
Muchas fichas se quedan en lo básico y desaprovechan estos apartados. Añade tus servicios o productos principales con una breve explicación y, si quieres, el precio. Marca también los atributos que te correspondan: accesibilidad, terraza, wifi, opciones de pago… Son detalles pequeños que resuelven dudas antes de que alguien tenga que preguntar.
Fotos: lo que más miran (y lo que más se descuida)
Cuando alguien abre tu ficha, lo primero que hace es mirar las fotos. Quiere saber cómo es el sitio, cómo es el producto, cómo es la gente. Si solo encuentra una fachada desde la acera de enfrente, se queda con las ganas.
Sube fotos de:
- Tu fachada, para que te reconozcan al llegar.
- El interior, con buena luz y ordenado, pero real.
- Tus productos o tus trabajos terminados.
- Tu equipo. Las caras generan confianza, y mucha.
No necesitas un fotógrafo para empezar: con el móvil, luz natural y un poco de cuidado basta. Si vendes producto, aquí tienes ideas para que luzca mejor: cómo hacer que tu marca venda más con la fotografía de producto. Y sube fotos nuevas de vez en cuando. Una ficha que se mueve transmite que detrás hay un negocio vivo.
Reseñas: responde siempre, también a las buenas
Las reseñas son la conversación pública de tu negocio. Y responder es tu parte de esa conversación. Mucha gente lee las respuestas tanto como las reseñas, porque ahí se ve cómo eres cuando nadie te está mirando.
- A las positivas: da las gracias con algo concreto. «Nos alegra que te gustara el corte, ¡te esperamos!» vale mucho más que un «Gracias» copiado y pegado veinte veces.
- A las negativas: respira, no respondas en caliente, reconoce lo que haya que reconocer y ofrece una solución. Quien lea tu respuesta no está juzgando el problema, está juzgando cómo lo gestionas.
- Pide reseñas: a tus clientes contentos, en el momento en que están contentos. Un código QR en el mostrador o un enlace en el mensaje de despedida ayudan mucho.
No hace falta escribir un poema en cada respuesta. Hace falta que se note que hay una persona al otro lado.
Mantenla viva sin que te quite tiempo
Una ficha no es algo que se arregla una vez y ya. Pero mantenerla tampoco es un trabajo enorme si lo conviertes en rutina:
- Cada semana: responde las reseñas nuevas. Cinco minutos, con el café.
- Cada mes: sube algunas fotos nuevas y publica una novedad, una oferta o un evento desde la propia ficha.
- Antes de cada festivo o vacaciones: actualiza el horario especial.
- Cada pocos meses: busca tu negocio como si fueras un cliente y revisa que todo siga en orden.
Puedes aprovechar el contenido que ya creas para tus redes. La foto del producto nuevo que subes a Instagram también tiene sitio en tu ficha. Tu presencia digital funciona mejor cuando todas las piezas cuentan la misma historia, algo de lo que ya hablamos en De la calle a las redes: cómo digitalizar un negocio en Navarra.
¿Te echamos una mano con tu ficha?
Sabemos lo que pasa: lees esto, piensas «tengo que ponerme» y luego llega el lunes, los pedidos, los clientes, la vida. Y la ficha sigue ahí, esperando.
En MIMO podemos revisar tu ficha contigo, decirte qué falla y qué priorizar, o encargarnos directamente de tenerla al día como parte de tu consultoría digital. Para que la próxima persona que te busque desde el móvil un sábado por la mañana te elija a ti.
Escríbenos y cuéntanos cómo está tu negocio. Lo miramos juntos.


